No hace falta un plan elaborado para sostener el hábito de la lectura en casa. Consultamos a maestras de primaria de distintos municipios y coincidieron en algo: lo que más ayuda es la constancia, no la cantidad.
Cinco hábitos que sugieren las maestras
- Un horario fijo, aunque sea corto. Diez minutos antes de dormir funcionan mejor que una hora esporádica el fin de semana.
- Dejar que el niño o la niña elija el libro. El gusto se construye con libertad, no con imposición.
- Leer en voz alta, incluso cuando ya saben leer solos. Sostiene el vínculo y el vocabulario oral.
- Hablar del libro sin convertirlo en examen. Preguntas abiertas como “¿qué parte te gustó más?” funcionan mejor que pedir un resumen.
- Visitar la biblioteca escolar o municipal con regularidad, aunque no se lleven un libro cada vez.
“El error más común es tratar la lectura en casa como tarea. En cuanto se siente como obligación, se pierde el interés”, comentó una maestra de tercer grado consultada para este artículo.
Ninguno de estos hábitos requiere comprar libros nuevos constantemente: el acervo de la biblioteca escolar, cuando existe, suele ser suficiente para sostener el ritmo de lectura de un ciclo completo.